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sábado, 2 de enero de 2016

Dos Navidades



Ya  han pasado dos navidades sin ti,en realidad son tres mas la primera no cuenta,no sentía ,no vivía sin tu presencia.Esa presencia que lo inundaba todo  y que siempre ponía color y calor a nuestro hogar. Dos navidades que significan dos años sin ti, sin tus miradas, sin tus sonrisas, sin tus palabras, sin tu aliento  y sin tus caricias.

Cada año que tenemos que comenzar sin ti, es como una nueva vida que empieza para nosotras, pelear con este camino que nos toca recorrer juntas y  sin poder detener el tiempo, sin poder pararnos para desear que estés de nuevo a nuestro lado, que tus brazos sirviesen de nuevo de nuestro cobijo, de nuestro abrigo. Y no te imaginas lo que nos cuesta.

Es cierto hay días que son verdaderas escaladas hacia la cumbre, pelear con la pereza de los momentos sin ti, de saber que al regresar a casa vas a seguir sin estar allí esperándonos, sin poder disfrutar de tu compañía porque todo eso nos lo quitó la vida, nos lo robo  la muerte.
Pero, también es cierto que, hay días en los que nuestro caminar es como un paseo relajado, quizás no disfrutando de las vista que nos rodean, pero al menos en silencio tranquilo, sosegado. Recordando lo que nuestra alma sabe, no comprende, no razona pero que está aprendiendo a llevar con dolor pausado. Con ese duelo dulce y sereno que nos devuelve tú recuerdo y sin ese  llanto desgarrador que nos ha consumido, que nos ha destrozado. A veces con vagas sonrisas cómplices nos devuelve instantes de nuestro pasado. Ese, ese que nos refleja imágenes tuyas, nuestras, fugaces en el pensamiento, que nos permite avanzar,  y nos empuja  hacia adelante para que podamos seguir con nuestro deambular.


¿Sabes? Creo que cada día voy consiguiendo levantar un poco más la cabeza para pelear conmigo misma, para luchar como tú  querías y para enfrentarme a lo que me queda por vivir, como tú decías, como tú querías. He tenido que reinventar mi existencia, las ganas de seguir peleando y sobre todo intentar recuperar las sonrisas. Esas que tantas veces me robabas, me mordías, me besabas… esas que eran tuyas…
Es complicado saber que quieres seguir luchando, y que quieres seguir viviendo, que quieres seguir sintiendo, porque tengo el dolor de no tenerte, de no poder sentir, sentirte y sentirme como cuando estaba a tu lado. Por otro, la dualidad de la vida, seguir viviendo, de querer seguir sintiendo, la necesidad de ser una persona que necesita sentir, para sentirse viva, que no sabe si necesita estar sola cuando teme tanto a la soledad. Cuando necesita vida y sentimientos para vivirla. Sé que sigues ahí, que me empujas, que  guías en cada uno de mis pasos para sea como sea recupere mis sonrisas, mis ilusiones o mis sueños. Que camine pausada o ligeramente, pero que no cese en recuperarme y en seguir hacia adelante, peleando, luchando, pero sobre todo recuperando  los anhelos, las miradas, las sonrisas… 


 

…..Como tú  me decías, como tú me querías alma mía.

 

domingo, 16 de febrero de 2014

¡Ay vida mía ....



¡Ay vida mía qué duro es intentar levantar la mirada y no encontrar la  tuya! .Esa mirada que tanto amo, esa mirada que tanta vida me ha dado, esa mirada que ahora está apagada, que quiero encender de nuevo, y no puedo.

No te imaginas lo que me duele el alma, lo desgarrado que esta mi  espíritu, lo destrozada que esta mi vida sin la tuya. Y me cuesta, me cuesta respirar si lo hago sin tus besos, sin tus caricias, sin tu sonrisa….y me encuentro vacía, rota, destrozada  y sola. Me siento sola porque la vida te ha arrancado de la mía  ¿sabes? Cada día siento que me voy a pagando un poquito más, que mi vela se va desvaneciendo  día a día porque me falta la llama, esa llama, esa luz que eran tus ojos. Esa llama que encendía cada mañana, la luz que me ha ayudado a caminar, que reposaba entre tus brazos y es en esos brazos en los que anhelo estar de nuevo y…no los tengo.



Me encantaría volver a perderme de locura entre tu pecho, que la calma que necesita mi espíritu me lo entregase de nuevo tu cuerpo, y tus labios, y tus besos, y tus ojos. Que tus ojos  volviesen a tener luz, que volviesen a brillar, que tuviesen vida y esa vida, fuese mía de nuevo. Y me duele, me duele saber que te han arrancado de mi lado. ¿Sabes amor? No soy capaz de demostrar el valor que siempre te prometí, ser capaz de luchar, de enfrentarme a la vida. Pero no puedo porque me falta el aliento, la paz, el consuelo y ahora solo siento desasosiego sin ti, porque me falta todo. Porque me faltas tú, mi paz, mi vida, mi luz.

Esta vida sin ti es una tortura desgarradora. Cada amanecer en el que abro los ojos imagino que cada día es como los de antes, vas a despertar a mi lado, me vas a abrazar, desearme buenos días con un beso lleno de pasión. Yo, te sonrío, tú a mí, y me robas  mi risa y dices “para mí, para siempre, sólo mía” .Y yo te digo “si solo tuya”. Y me encanta ese amanecer, el amanecer que he tenido durante dieciocho años  y que ahora no tengo. Ese despertar del que solo me quedan recuerdos, sombras que han ido dando paso a la oscuridad, a la oscuridad de la muerte.



¡Ay vida mía! Que dolor más grande se ha quedado en mi alma, en mi corazón y se ha alojado en mi existencia! Ya solo me queda la tristeza, la pena, la desazón de mirarme al espejo y contemplar mi soledad. No  me reconozco en ese reflejo, no encuentro chispa en mis ojos, no encuentro alegría en mi sonrisa, pero es que ya no existe. Mi reflejo se encuentra opaco sin ti, me falta mi mitad, mi mitad entera, la mitad que elegí para realizar mi camino, para andar mi vida.

Te echo de menos con ese amor que duele, con ese amor maravilloso que dura eternamente, ese amor tan intenso que arde, que quema, que incluso llega a matar de pena al perderte. Ese amor que nos prometimos para toda la vida, ese amor que te di, ese amor que recibí y que ahora me come por dentro llenando de angustia mi existencia.



¿Sabes corazón mío? Hay noches en las que al acostarme busco tu silueta entre las ahora frías, sabanas  vacías, en la penumbra y es entonces cuando las lágrimas brotan a mis ojos. Lágrimas llenas de amargura porque saben que ya tus manos nunca las secaran, esas manos que se agarraron a las mías en tu ultimo suspiro. Ese suspiro que fue mío cuando tus latidos se desvanecieron cuando mi pecho  ardió de dolor, ese  dolor de tu último abrazo  y note como la vida se te escapaba, como te perdía para siempre. Sin tu quererlo, sin yo poder evitarlo.

Ay amor como te sigo amando cada día, cada minuto, cada segundo y a cada instante. Y vida mía, te voy a amar toda la mía, la pasada y la futura, porque has sido, serás mi cielo, mi alma, mi paz, mi luz, mi desasosiego y mi consuelo. Lo eres todo para mí, siempre, a pesar que no te tengo.



Espérame eternamente donde estés, por favor  espérame, para acudir  a tu lado. Por todo lo que me has dado.... te amo vida mía. 

Tentáculos de Tiempo

    Quiero que se queden atrás las tardes frías del invierno.   Poco a poco, que lentamente las horas de luz den más calor a nuestros d...